LEGO levantó un trofeo del Mundial de 8 metros en pleno Rockefeller Plaza.
Todos aplaudieron el increíble "marketing experiencial", pero casi nadie vio la base de todo: La licencia.
Ese trofeo es propiedad intelectual (PI) protegida. Lo que ves es PI sobre PI: el icónico ladrillo de LEGO + el trofeo de la FIFA, unidos por contratos y regalías.
Hacer exactamente esta misma activación sin un acuerdo legal no es marketing, es ambush marketing (y un pase directo a un juicio).
La lección para tu negocio es la de siempre: puedes tener la idea más creativa del mundo, pero si tu marca no es legalmente tuya, no puedes licenciarla, colaborar ni cobrar regalías. La creatividad sin protección legal es un regalo para tu competencia.
¿Tu marca ya está lista para licenciar y colaborar, o todavía no es legalmente tuya?
La mecánica de una licencia en México
Una licencia solo alcanza hasta donde llega lo que el licenciante realmente tiene. En marca, eso son las clases de Niza del registro. En la forma de un objeto, un registro vigente de diseño industrial, que dura cinco años desde la presentación y se renueva por periodos iguales hasta veinticinco (artículo 78 de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial). Y en el arte, el derecho de autor protege desde la creación, con o sin registro (artículo 162 de la Ley Federal del Derecho de Autor).
Un producto así suele estar protegido por las tres figuras a la vez, y una licencia redactada sobre una sola deja expuesto al licenciatario en las otras.
Dos formalidades deciden el resto: las licencias de derechos de autor deben constar por escrito o son nulas de pleno derecho, y toda transmisión es onerosa y temporal (artículo 30). A falta de plazo expreso se presumen cinco años (artículo 33). Pon el plazo en el documento.